El fuego que arrasó con al menos 15 locales comerciales en la comunidad de Santa María Colotepec, en la costa de Oaxaca, dejó al descubierto no solo las pérdidas materiales, sino también la vulnerabilidad de cientos de familias que dependen de la economía local. Las llamas, que se desataron en la madrugada de este jueves, consumieron negocios dedicados a la venta de abarrotes, ropa y artículos de primera necesidad, dejando un saldo de más de 200 trabajadores sin fuente de ingresos inmediata.
Las autoridades estatales de Protección Civil confirmaron que el incendio comenzó alrededor de la 1:45 de la mañana, aunque las causas aún se investigan. Equipos de emergencia y bomberos trabajaron durante horas para controlar el fuego, que se extendió rápidamente debido a la cercanía entre los locales y a los materiales inflamables almacenados en su interior. Aunque no se reportaron víctimas mortales, el daño económico es considerable: muchos de los afectados perdieron no solo sus herramientas de trabajo, sino también sus ahorros y mercancías acumuladas durante meses.
Los recorridos de verificación continúan en la zona para descartar riesgos adicionales, como estructuras debilitadas o posibles focos de reignición. Mientras tanto, las autoridades municipales han iniciado un censo de los negocios afectados para evaluar el alcance de los daños y determinar posibles apoyos. Sin embargo, los comerciantes expresan escepticismo sobre la ayuda gubernamental, pues en el pasado han enfrentado demoras en la entrega de recursos o trámites burocráticos que dificultan la recuperación.
La comunidad triqui, que ya enfrenta desafíos históricos como la marginación y la violencia, ahora suma a su lista de preocupaciones la incertidumbre económica. Muchos de los trabajadores afectados son mujeres que sostenían a sus familias con estos pequeños negocios, mientras que otros eran jóvenes que buscaban en el comercio una alternativa a la falta de empleo formal en la región. “No sabemos qué vamos a hacer ahora”, confesó una de las comerciantes, mientras observaba los escombros de lo que alguna vez fue su tienda. “Aquí no hay fábricas ni empresas grandes; si no nos ayudan, no tendremos de qué vivir”.
El incendio también puso en evidencia la falta de infraestructura básica para prevenir este tipo de emergencias. Vecinos denunciaron que en la zona no hay hidrantes cercanos ni sistemas de alerta temprana, lo que retrasó la respuesta de los bomberos. Además, la mayoría de los locales carecían de seguros o protocolos de seguridad, lo que agrava la situación para los afectados.
Mientras las autoridades prometen apoyo, la comunidad se organiza para buscar soluciones inmediatas. Algunos comerciantes han iniciado colectas entre vecinos y familiares, mientras que otros evalúan la posibilidad de reubicarse en mercados cercanos para reiniciar sus ventas. No obstante, el camino hacia la recuperación parece largo, especialmente en una región donde las oportunidades son escasas y la ayuda institucional suele llegar con lentitud.
El siniestro en Santa María Colotepec es un recordatorio de cómo los desastres, ya sean naturales o provocados, golpean con mayor fuerza a quienes menos tienen. En este caso, el fuego no solo consumió locales, sino también esperanzas y proyectos de vida que tardarán meses —o incluso años— en reconstruirse. Mientras tanto, las familias afectadas enfrentan el reto de sobrevivir en un contexto donde la solidaridad comunitaria será su principal sostén.